Partimos de una base en crudo, con una estética industrial y, al mismo tiempo, sofisticada. La propuesta final plantea una imagen que permanece en proceso, deliberadamente “inacabada”, de modo que sean los revestimientos los que vistan el espacio. Se busca, en todo momento, una simbiosis entre el espacio y el producto, integrándolo como parte activa del propio diseño.
El resultado es un ambiente atemporal y neutro, concebido para perdurar en el tiempo. El continente, nuestro espacio, queda así en un segundo plano, con el objetivo de potenciar, ensalzar y otorgar todo el protagonismo al producto SALONI.